El Observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA ha puesto fin a su exitosa trayectoria espacial de manera abrupta. Tras casi 22 años en órbita —superando con creces su expectativa inicial de apenas dos años—, el telescopio reentró en la atmósfera terrestre de forma descontrolada y se desintegró sobre la isla de Sumatra.
El fracaso de la misión de rescate Link
Meses atrás, cuando la NASA detectó que la caída del observatorio era inminente debido a la alta actividad solar y la fricción atmosférica, se intentó una maniobra desesperada: la misión Link. El objetivo era acoplarse al telescopio para empujarlo hacia una órbita segura. Sin embargo, fallos críticos en las ruedas de reacción y en el sistema de propulsión de la nave de rescate frustraron el plan.
Un final sin daños colaterales reportados
Con un peso de 1.450 kilogramos y dimensiones comparables a las de un minibús, la mayor parte del observatorio se desintegró al cruzar la atmósfera. Aunque existía una probabilidad remota de impacto en zonas pobladas, la Fuerza Espacial de Estados Unidos confirmó la reentrada sobre Sumatra sin que hasta el momento se hayan registrado daños materiales o personales.
