El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha comparecido en el Congreso bajo una intensa presión política para defender la seguridad de la red de alta velocidad española, enmarcado en un debate áspero tras el trágico accidente de trenes ocurrido en Urda, Toledo.
Cruce de acusaciones y críticas del Partido Popular
Durante la sesión, el enfrentamiento alcanzó cotas elevadas. Desde las filas del Partido Popular se lanzó una dura crítica contra la gestión del Ejecutivo, sentenciando que «la responsabilidad del ministro no es explicar accidentes mortales, sino evitarlos». Por su parte, Puente rechazó rotundamente las acusaciones de dejadez, asegurando con rotundidad que la emblemática línea ferroviaria Madrid-Sevilla «no está abandonada».
La respuesta de los trabajadores: huelga en Adif
La crisis política y de seguridad no se limita al ámbito parlamentario. La presión sobre el gestor de infraestructuras ha escalado de manera significativa después de que el comité de empresa de Adif haya acordado convocar oficialmente una huelga para el próximo 17 de noviembre.
- Exigen garantías prioritarias sobre la seguridad ferroviaria.
- Denuncian la falta de inversión y mantenimiento preventivo adecuado.
- Reclaman dimisiones y responsabilidades políticas urgentes.
Este paro laboral amenaza con paralizar gran parte de la red en un momento crítico para la credibilidad del sistema ferroviario nacional.

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