El colapso de Ueno Bank sacude a Paraguay: entre el fantasma del ‘corralito’ y una profunda crisis política

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En cuestión de tres años, Ueno Bank pasó de ser la promesa dorada de la digitalización bancaria en Paraguay a convertirse en el epicentro de la crisis institucional más grave del país en las últimas décadas. La intervención forzosa de la entidad por parte del Banco Central del Paraguay (BCP), provocada por un desplome letal de sus índices de solvencia, ha dejado atrapados los ahorros de más de tres millones de clientes —prácticamente la mitad de la población paraguaya— y ha revivido el temido fantasma del «corralito» financiero.

De la expansión meteórica al abismo

El ascenso de Ueno Bank parecía imparable. Convertido en banco oficial en 2023 bajo el paraguas del poderoso Grupo Vázquez y consolidado tras absorber a Visión Banco en 2024, su cartera escaló de 500.000 clientes a más de tres millones. Sin embargo, detrás del volumen vertiginoso de transacciones operativas yacía una estructura de alto riesgo.

El detonante se produjo cuando las autoridades regulatorias constataron que la entidad registraba un índice de solvencia inferior al 50% del mínimo legal requerido. La respuesta del BCP fue fulminante: intervención total, cese de operaciones de su plataforma digital y cierre de sucursales, lo que derivó en escenas de pánico generalizado con miles de ahorristas protestando ante sucursales clausuradas para exigir su dinero.

El rescate y el golpe al dinero público

La preocupación trasciende con creces el ahorro individual. La caída de la entidad arrastra consigo fondos de interés nacional que agravan la magnitud del agujero financiero:

  • Depósitos del Estado: Se estima que el sector público mantiene aproximadamente 850 millones de dólares depositados en la institución.
  • Fondos de pensiones en riesgo: Unos 355 millones de dólares corresponden al Instituto de Previsión Social (IPS), afectando las reservas de jubilación del seguro social.
  • Límites de la garantía: El Fondo de Garantía de Depósitos contempla coberturas de hasta 75 salarios mínimos por titular (unos 37.700 dólares), un alivio para los pequeños ahorristas pero insuficiente para empresas y grandes fondos.

Terremoto político y judicial

Las ramificaciones del caso Ueno Bank impactaron de lleno en el Palacio de Gobierno y las altas esferas del regulador financiero. El presidente del Banco Central, Carlos Carvallo —quien previamente había ocupado puestos directivos en la financiera previa de Ueno—, presentó su dimisión de inmediato. De forma paralela, el propio mandatario Santiago Peña, quien mantuvo participaciones accionariales en Ueno Holding hasta 2025, se vio envuelto en una tormenta política que incluyó su intento de renuncia y el impulso de un juicio político en el Congreso.

Con casi una treintena de imputados y varios exdirectivos bajo arresto por presuntas operaciones de crédito irregular hacia firmas vinculadas, el desenlace de Ueno Bank expone la fragilidad de un modelo financiero concentrado y deja a Paraguay frente al desafío de restaurar la credibilidad en su sistema bancario.